(Un mensaje durante la Semana Santa)
Los guatemaltecos nos estamos convirtiendo en una sociedad que desarrolla la “cultura del oportunismo”, antropológicamente no sé cuál término sería el adecuado, pero coloquialmente me refiero a que nos estamos convirtiendo en una población muy inteligente para sacarle provecho a los descuidos ajenos. Eso es muy triste porque nos encaminamos en sentido contrario a la honestidad, vistiendo nuestra actitud como un aprovechamiento de las circunstancias, cuando en realidad nos estamos aprovechando de otro ser humano.
En la actualidad es común ver que una persona olvidó pedir el vuelto cuando adquirió un producto. El vendedor, pese a darse cuenta de la situación, calla y espera a escuchar el reclamo, pero al no darse tal situación resulta que ganó unos sus cinco pericos (quetzales pues). Si encontramos billetes en unos pantalones que están entre la ropa sucia, rápidamente expresamos ¡qué suerte!, pese a conocer al dueño de la prenda.
Las situaciones expuestas son tan comunes, tan culturales para los chapines. El problema es que dichas costumbres crecen y ya no se trata del pantalón de mi papá o del vuelto que no devolví a mi mamá. Se trata de no ponerse de ceder el asiento cuando sube una mujer embarazada o un anciano a la camioneta, se trata de no ayudar a una persona ciega a cruzar la calle, se trata de pedir primero para nosotros y dejar lo que sobra a los demás.
Cuántos hemos ido a fiestas donde se sirve un bufé, y cuando el anfitrión se dirige para invitar a la cena ya hay como 15 ó 20 personas en fila, otros toman platos adicionales para llevar más pan y algunos llenan sus platos y comen menos de la mitad. Es común ver pedazos de pastel a medio comer, sin pensar que quizás se quedó un invitado sin degustarlo.
Estamos acostumbrados a ver que otros se aprovechan de tantas cosas. Se aprovechan de su puesto de trabajo, de las amistades que poseen, de la posición en determinada situación, de su sagacidad o más bien se aprovechan de la honestidad de otro. Creen que ser mañosos es una muestra de agilidad mental.
Se aprovechan de que el tiempo juega a su favor, en lugar de valorar cada segundo como si fuese el último.
Mi lamento es porque la palabra aprovechar se utiliza en el sentido antagónico al ideal. Deberíamos aprovechar el estudio, aprovechar en obras buenas nuestro tiempo, aprovechar crecer como buenos trabajadores, aprovechar lo que compartimos con nuestras familias, aprovechar esta vida para hacer bien.
Aprovechar esta vida es dar lo mejor a los demás, lo cual se vuelve recíproco, porque así otros nos darán lo mejor de ellos. Esto se llama crecimiento, cuando todos dan lo mejor de sí mismos.
Te invito a alejarte de la “cultura del oportunismo” y unirte a la “cultura de dar”, da lo mejor en todo lo que emprendas y triunfarás. Dejarás un legado y eso significa extender tu vida más allá de [...]
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Guatemala, lunes 21 de mayo de 2012 | 14:58:35 