Guatemala Guatemala, lunes 21 de mayo de 2012 | 14:55:37 |
 
 

OFERTA - DEMANDA, UNA LUCHA ETERNA Y HUMANA

Hablar de Oferta y Demanda debería, en cualquier país del mundo, ser tan natural y simple, ya que la pugna que existe entre ambos términos se manifiesta en muchos ámbitos de la vida, pero el hombre se lo atribuye únicamente a relaciones financieras.  En realidad este dilema parte de sí mismo, donde juega un papel fundamental su esencia: el libre albedrío.
Oferta es, dicho de forma coloquial, poner a disposición cualquier cosa de la que nos podamos o queramos desprendernos, entregar o compartir.  Demanda, bajo la misma línea, es cualquier cosa que requerimos a cambio de lo que ofrecemos.  En dos oraciones muchos fácilmente podrían confundirse, pero ante tal situación es necesario ejemplificar estos vocablos, para ello los sacaremos del contexto financiero.
Viene un muchacho soltero y sin compromisos sentimentales y sus ojos se entrecruzan con una jovencita de edad similar, también solitaria.  En la primera mirada él siente una atracción, lo que conlleva a proponer una Oferta.  La saluda y le pide que salgan a refaccionar.  La señorita acepta la oferta, ¿por qué?, sencillamente porque el muchacho le pareció atractivo (no necesariamente atractivo físico), esa es la Demanda.  Ahora, ella acepta la oferta de él para ver si el atractivo no es simplemente superficial, ella demanda más que una simple cara bonita (otras quizás sólo demanden eso y cambio ofrezcan todo su corazón, lo que forma parte de muchas decepciones amorosas).
Ya vamos entendiendo mejor este tema.  En la postura del muchacho, él ofrece una cita, pero demanda una aceptación por el motivo inicial, siente una atracción.  ¿A dónde la llevará?  Él ofrece ir a un restaurante de comida rápida, pero a ella eso la decepciona (ella demandaba de él un mejor lugar).  Si no hay interés entre la pugna oferta-demanda, la relación finalizará allí.  Vamos ahora al supuesto que el muchacho es algo feito y siente que se sacó la lotería cuando la muchacha aceptó la invitación.  Entonces le propone ir a un restaurante donde les atienda un mesero a la carta.
Al dar una oferta mayor se dan dos cosas.  O él siente que equipara su oferta con lo que ya demandó (el sí de una muchacha que le atrae), o al ofrecer más demandará también más de la muchacha, como un beso, por ejemplo.  En el caso de la muchacha, ve que la oferta aumentó (de llevarla a un restaurante de comida rápida a uno más formal), entonces ella también pensará en una opción: o siente que es lo que merece por ser ella misma, o sentirá que debe aumentar dar más, que es lo que demanda el muchacho (dar el beso o conceder una próxima cita).
En fin, podríamos encadenar una serie de relaciones Oferta-Demanda entre esta pareja, lo que nos llevará a un sinnúmero de resultados por una sola razón: el libre albedrío.  Podríamos, incluso, casarlos y divorciarlos o sostener su relación hasta que la muerte los separe.  La relación Oferta-Demanda permanecerá intrínseca en ambos, todas las decisiones que el ser humano toma se [...]

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