
Fui reinventado en 2002 y hace poco por segunda vez, el cambio se vincula a un asunto del corazón. Por mucho tiempo pensé que el cerebro era quien comandaba mi vida, ahora lo sé, todo reposa en el lado izquierdo de mi pecho.
El amor hace todo nuevo, recién entendí a plenitud por qué entre la esperanza, la fe y el amor, este último es el mayor. Ni la esperanza ni la fe pueden transformarnos. Ambos están ligados a creer, esperando algo a futuro pero no ejecutan una modificación perpetua, mientras que, el amor es sinónimo de cambio.
Dos personas entraron a mi vida, en distinta fecha, la primera me enseñó a amar y compartir ese sentir. Recuerdo ese día sentado en un sofá, estaba en clase de guitarra y escuché su voz. No le conocía como Él a mí, pero sabía de quien se trataba. Es inconfundible. Suave como un susurro y precisa como un rayo al piso fue la frase que marcó mi vida y me hizo como el titular de esta nota.
Era Jesús llamándome a servirle, abrí la puerta, le atendí, cenamos juntos y desde esa fecha mi mesa ha sido la suya, mi corazón el suyo y mi vida el broche de una historia de eternidad.
Sin darme cuenta, en mi interior se suscitaba una renovación de amor. Nací de nuevo. Aunque conocía la tierra, no el propósito de habitar en ella. Luego de recibir enseñanzas a diario acerca de la práctica de un sentimiento puro llegó su complemento.
Como al inicio del libro más leído; Él la ve y sabe que es más que un regalo. Diseñada a perfección, todas sus partes son coincidentes. Es delicada y fuerte, las flores la ven y se asombran. Sé de esa reacción, la tengo a mi lado.
Hoy digo al cielo: soy un hombre nuevo.
Una Hoja de Papel; Las buenas ideas se escriben - Guatemala 2008
Artículos recientes de Una Hoja de Papel
Mas artículos de Una Hoja de Papel
Guatemala, jueves 17 de mayo de 2012 | 08:39:14 