Venía
de un colegio relativamente grande, en mi colegio anterior eran 2 secciones de
cuarenta y algo y en el nuevo era una sola sección de a lo mucho veinte. Mi colegio anterior con una disciplina
militar nada se parecía a esta nueva experiencia que rompía todos esos moldes
que había aprendido. Pero el mayor cambio era que el colegio era mixto. Para este adolescente sin hermanas, lleno de
hormonas que despertaban, fue un reto fuerte el convivir con ellas. Me enamoraba fácilmente, cualquier
caricia o atención era interpretada como interés… que regularmente no tenía
nada que ver con mis expectativas.
Fueron años complejos de adaptación y
autodescubrimiento. Después de un año tormentoso me sentía cómodo y empezaba a
escoger a la presa y ya no era una
víctima de mis alucinaciones amorosas.
***
Ella era
la más “atractiva” de ese año o por lo menos así se rumoraba dentro del círculo
de amigos que analizaba a detalle a cada una. Eran los tiempos en que las
técnicas de cortejo eran probadas entre los jóvenes. Varios veredictos y pocas conclusiones de
cómo conquistarla. Para algunos era la femme fatale que sería el trofeo de
supremacía que permitiría destacar, para otros la mujer inalcanzable con la que
soñaban. Ningún atributo sólido para hacer el juicio, era simplemente atracción pues eran muy pocos los que
realmente le hablaban. Ella cursaba tercero básico y nosotros desde un universo
diferente la veíamos desde el aula de segundo básico.
Tenía
ojos verdes y físicamente sobre salía por las curvas que en aquel tiempo eran
más enloquecedoras aún. Una de sus hermanas cursaba con nosotros, y eso daba la
oportunidad de llegar a hablarle aunque sea por casualidad.
Decidí
jugar mis cartas y a fuerza de voluntad más que de probabilidades
empecé a hablarle. Era un manojo de nervios, me sudaban las manos y me reía
tontamente. Aunque ya no era un novato, como hace un par de años, estaba fuera
de mi liga. Podía hablarle y hacer que me pusiera atención y eso era visto ya
como un triunfo entre mis pares. Muchas
veces nos habíamos quedado petrificados ante retos similares, nada del otro
mundo: una mujer bonita nos regalaba un Hola y respondíamos con un ruido
gutural que crujía en la garganta como madera seca quebrándose en el fuego de
una fogata. Luego una sudoración nerviosa surgía como por arte de magia, la
mente hecha un caos de ideas y preguntas que bombardeaban e impedían emitir una
palabra.
Pero no me paso eso esta vez, contra todas
las apuestas mantenía una conversación fluida con ella, la podía hacer reír y
pasábamos los recreos casi siempre platicando. De alguna forma había logrado
algo que ni yo mismo había creído posible: había creado una oportunidad.
***
Para
alguien que venía de un mundo distinto en el que la disciplina y el castigo era
cosa de todos los días, este colegio era un paraíso. Sin contar de que habían
mujeres. Empezaba a cursar el segundo
básico y ya no pintaba como el patito feo que fui en el primer año de ese
colegio. Ahora ya conocía a los de mi
clase y ya sabía a qué atenerme con ellas. Recuerdo que en la [...]
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Guatemala, jueves 17 de mayo de 2012 | 06:58:34 