Eran las ocho y veinte de la noche de hoy domingo 6 de noviembre de 2011, cuando transitaba sobre el periférico hacia el sur y a la altura de la colonia Bethania, una rueda de Chicago giraba furiosamente sobre su eje, con luces de neón azul que llamaban la atención de ese lugar, en otras oportunidades, vacío.
Bombas de luces que salían de esos recovecos donde se apilan familias pobres, de escasos recursos, trabajadores y obreros de a urbe. Ellos quemaban cohetillos y lanzaban bombonas pirotécnicas al aire donde explotaban como un pequeño adelanto al castigo vehicular que son las Luces Campero. Nada se miraba desde las colonias acomodadas.
La narración feroz y accidentada de los locutores en cadena nacional dieron la noticia de la victoria de Otto Pérez Molina en las elecciones generales 2011. Ya hay nuevo presidente y la gente lo celebra como si se hubiera ganado un mundial.
En las calles, en las tiendas de barrio aledañas al periférico puedo ver niños agitando banderas naranja con ese puño mal dibujado y que tanta mala espina me ha dado siempre. Ahora el Partido Patriota, luego de doce años de fundación y vida política, se hace con la primera silla nacional.
Vamos, ya dos veces he hablado de ello y no entraré en detalles sobre lo dicho para la primera vuelta (CLICK AQUI PARA LEER) y la segunda (CLICK AQUI PARA LEER). Me concentro ahora en la gente que miro radiante en las calles. Para hace cuatro años, con la UNE, tocó diferente. Se ganó por muy poco y no había tanta algarabía.
Eso a mi criterio es sintomático de la desesperación de un pueblo ahogado. Las urnas hablaron y hablaron fuerte: no hubo final de fotografía. Me hace pensar que como nación, la pasamos muy mal siempre, porque no hemos tenido un acierto. Ni uno, en lo que se sacó la democracia de la manga.
Como guatemaltecos somos especialistas en equivocarnos, una clara muestra de ello es haber votado por la UNE y ellos se equivocaron por hacerle caso a la presidenta de facto y organizar una plataforma política de bases partidistas por medio de MIFAPRO. Descapitalizó a los ministerios y no había dinero para accionar, aunque ese dinero, que antes se lo robaban, llegó a las manos de familias necesitadas pero fácil de acostumbrarse a la limosna.
Encima de ello, el actual presidente Álbaro Colóm (con B de BURRO) tiene el cinismo de otorgarse un 8 sobre 10, en su gobierno de la social democracia, de la esperanza… por favor. El voto de castigo a esa política despilfarradora se hace presente en esta oportunidad, donde un charlatán de la talla de Baldizón, no iba a ganar a pesar de contar con la plataforma hecha a la medida de Sandra Torres, pero no intercambiable. Eso funcionó con les espejitos hace más de cinco siglos, ahora ya no somos TAN ingenuos.
Me preocupa las hilachas de país [...]
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Guatemala, jueves 17 de mayo de 2012 | 06:33:29 