Guatemala Guatemala, viernes 10 de febrero de 2012 | 05:55:48 |
 
 

Dos ruedas

La noche de navidad de aquel año post terremoto, Santaclos le pasó dejando una bicicleta -californiana que le dicen- a la Mónica (mi prima) e injustamente maíz para mi...

Al día después, bien tempranito por la mañana, yo estaba colocado al inicio de la calle, la cual en realidad era una gran bajada de terracería y lejos de estar plana, era una montaña rusa de grietas y piedras. A la par mia y haciendome upas, se encontraba mi hermano junto con mis primas.

Jamás en mi corta existencia me había montado en una bicicleta. Lo único que necesite fue un poco de valor y un leve empujón.

A medida que bajaba, la velocidad aumentaba hasta perder el control y el equilibrio: aterrice envuelto en una gran nube de polvo. Mi abuela (la mamá Mila) gritaba a lo lejos...  muy preocupada porque otra vez estaba echando a perder el regalo propiedad de su nieta.

Muchos años después... pero muchos, pude comprarme mi primer bicicleta, al hacerlo me deje llevar únicamente por cómo se veía, sin pensar en para qué me iba a servir. (foto 1.-)














Tras sufrir una buena cantidad de esfuerzo y dolor físico me di cuenta que necesitaba hacerme de otra bicicleta más funcional y con la asesoría de Ronal Carrillo, logre comprarme una de segundo uso, marca Fuji (foto 2.-)














Hoy tempranito me moría de ganas de subirme a mi recién restaurada nueva bicicleta (foto 3.-), feliz como aquel niño con juguete ajeno... ojalá no haya caída desastrosa :)






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